Coste de la temporada
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CalculObra Productos para la piscina
Dinos las medidas de la piscina y cómo tratas el agua —cloro, sal, bromo u oxígeno activo— y te decimos la lista de la compra completa de la temporada: cuántas pastillas, cuánto choque, cuánto antialgas, cuánto reductor de pH y cuánto te va a costar todo. Para la dosis concreta de hoy, usa la calculadora de cloro.
Coste de la temporada
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Volumen de agua
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Producto principal
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Cloro de choque
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Antialgas
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Floculante
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Reductor de pH
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Test de agua
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Invernaje
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Coste por mes
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Hay tres cosas que se llevan casi todo el producto de una temporada, y ninguna de las tres es el tamaño de la piscina: son el sol, los bañistas y las horas de filtrado.
El ultravioleta destruye el cloro libre. Una piscina a pleno sol en Andalucía puede perder buena parte del cloro del agua en pocas horas si no hay estabilizante, y por eso las pastillas de tricloro lo llevan incorporado. Cada bañista aporta sudor, cremas y materia orgánica que hay que oxidar, y ahí se va otro buen pellizco. Y las horas de filtrado son lo que determina si el producto llega a hacer su trabajo o se queda a medias.
La regla de los mantenedores es dividir la temperatura del agua entre dos para saber cuántas horas hay que filtrar al día: a 28 °C, catorce horas. Con el filtrado corto, no hay producto que salve el agua, y mucha gente acaba gastando el doble de cloro para compensar algo que no se compensa con cloro. Después se mide el pH, porque por encima de 7,6 el cloro pierde eficacia muy deprisa, y solo entonces se añade desinfectante.
Con cloro en pastillas, el grueso del gasto son las pastillas de tricloro y el reductor de pH. Con cloración salina, la sal es una inversión del primer año y después solo se repone lo que se pierde, pero hay que contar con más reductor de pH, porque la electrólisis lo sube de forma continua. El bromo aguanta mejor el agua caliente pero se degrada rápido al sol, y el oxígeno activo es cómodo y sin olor pero sale caro por metro cúbico, así que solo tiene sentido en piscinas pequeñas.
El reductor de pH, que es el producto que más se consume después del desinfectante y el que menos se compra de antemano; el invernador, que ahorra media temporada de trabajo en primavera; y un test de agua decente, que se amortiza solo evitando echar producto a ojo.
Aquí tienes el químico de la temporada. Para lo demás: litros y volumen, caudal de la depuradora y arena del filtro, kilos de sal de una cloración salina y gresite del vaso. Y si todavía estás decidiendo cómo tratar el agua, en la comparativa de sistemas están los cuatro uno al lado del otro.
En producto químico, una piscina familiar de unos 48 metros cúbicos con cloro en pastillas y cinco meses de temporada se mueve en el entorno de los 120-180 € de consumibles, según precios y según cuánto sol y cuánto uso tenga. A eso hay que sumarle la luz de la depuradora, el agua de reposición y el mantenimiento del filtro.
Como referencia, una pastilla de 200 gramos por cada 20-25 metros cúbicos y semana. En una piscina de 48 m³ eso son unas dos pastillas semanales, y algo más si está a pleno sol o se usa mucho. Pero es una referencia: lo que manda es el cloro libre que mida tu test, que debería quedar entre 1 y 3 ppm.
Necesita menos, pero no ninguno. El clorador genera el desinfectante, así que te ahorras las pastillas, pero sigues necesitando reductor de pH —y más que con cloro, porque la electrólisis lo sube constantemente—, antialgas de vez en cuando, floculante y test. Y reponer la sal que se pierde con los lavados de filtro.
Al abrir la piscina en primavera, después de una tormenta fuerte, tras un fin de semana de mucho uso y siempre que el agua pierda transparencia. Como plan de compra, cuenta uno de apertura y uno cada mes y medio de temporada. Se echa al atardecer y con la depuradora funcionando.
Si vives donde no hiela, puedes mantenerla con filtrado reducido todo el invierno. Si hiela, el invernaje con producto específico evita que el agua se estropee y te ahorra buena parte del trabajo de la puesta en marcha. Lo que no se debe hacer casi nunca es vaciarla: una piscina vacía puede sufrir empujes del terreno.
Casi siempre por una de tres: filtras menos horas, tienes el pH alto —y entonces el cloro trabaja a una fracción de su capacidad— o te da mucho más el sol. También influye el estabilizante: si está muy bajo, el ultravioleta se come el cloro; si está demasiado alto, lo bloquea. Medir cuesta treinta segundos.
¿Aún no lo tienes claro?
Tricloro en pastillas para el día a día, dicloro granulado para el choque, reductor de pH en grano y un test decente. El resto, según caso. En la comparativa están los tipos uno al lado del otro, qué hace bien cada marca y los errores que se pagan caros.
Dosis de cloro, antialgas, floculante y pH según los metros cúbicos.
Calcular →Kilos y sacos de sal para una cloración salina, y la reposición.
Calcular →Caudal de la bomba, tamaño del filtro, arena y horas de filtrado.
Calcular →Metros de revestimiento, cajas de gresite, adhesivo, junta y coronación.
Calcular →Longitud, superficie, volumen, peso, m² a metros lineales y precio por unidad.
Calcular →Respuestas generadas con inteligencia artificial: orientativas y revisables. No introduzcas datos personales que no quieras compartir.