Cajas que hay que comprar
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CalculObra Tarima flotante y suelo laminado
Dinos la estancia y el formato de la lama y te decimos cuántas cajas hay que comprar, cómo caen las filas, a qué medida queda la última y cuánto rodapié y lámina aislante necesitas.
Cajas que hay que comprar
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Superficie
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Filas de lama
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Lamas necesarias
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Lo que te va a sobrar
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Rodapié
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Lámina aislante
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Coste estimado
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Coste por metro cuadrado
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El laminado se vende por cajas cerradas que cubren unos metros cuadrados, así que la tentación es dividir la superficie de la habitación entre la de la caja y redondear. Eso funciona mal por dos motivos: la última fila casi nunca sale entera a lo ancho, y cada fila termina con una lama cortada a lo largo. Por eso aquí se cuenta como se monta de verdad: filas a lo ancho, lamas por fila a lo largo, y de ahí las cajas.
Dividiendo el ancho útil de la estancia entre el ancho de la lama casi nunca sale un número entero. La última fila hay que estrecharla, y ahí hay una regla de oficio que conviene conocer: si esa última fila queda por debajo de 5 cm, es mejor estrechar también la primera y repartir el corte entre las dos. Una tira de 3 cm contra la pared es frágil, se ve y no engancha bien con el clic. La herramienta te dice a qué medida queda esa fila para que puedas decidirlo antes de comprar.
En un laminado la merma habitual es del 5 al 10 % en colocación recta, más que en una baldosa, y hay una razón: las juntas entre lamas deben quedar escalonadas al menos 30 cm entre filas contiguas, así que no puedes empezar todas las filas con una lama entera. Lo normal es arrancar cada fila con el recorte sobrante de la anterior, y eso solo funciona si ese recorte mide más de 30 cm; si no, se tira. En diagonal la merma sube al 15 % porque todos los extremos son cortes en ángulo.
La lámina aislante va debajo y cubre los mismos metros cuadrados que el suelo: sirve de barrera de vapor y, sobre todo, de aislante acústico. El rodapié se calcula por el perímetro descontando los huecos de las puertas, y hace falta más de lo que parece porque cada esquina desperdicia un corte a inglete. Y luego están los perfiles: uno en cada paso a otra estancia y uno en cada cambio de material. Son piezas baratas que, si faltan, dejan la obra parada.
Si vas a pintar las paredes de la misma estancia, calcula la pintura antes de montar el suelo: se pinta primero y se coloca después. Y si el suelo va sobre una solera nueva, el hormigón se calcula aparte.
Con el formato habitual —lama de 1.380 × 193 mm, ocho por caja, 2,13 m²— hacen falta ocho cajas: siete son 14,91 m² y ya se quedan cortas. Y siguen siendo ocho contando un 7 % de merma (16,05 m²). Pero el número exacto depende de cómo caigan las filas: mete tus medidas arriba, porque una habitación estrecha y larga gasta más que una cuadrada de los mismos metros.
Del 5 al 10 % en colocación recta, y un 15 % si va en diagonal. Es más que en una baldosa porque las juntas tienen que quedar escalonadas al menos 30 cm entre filas, y eso obliga a empezar filas con recortes que no siempre dan la medida. Si la estancia tiene muchos entrantes, columnas o un pasillo, sube al 12 %.
Unos 10 mm en todo el perímetro, de 8 a 12 según el fabricante y el tamaño de la estancia, y también alrededor de tuberías, pilares y marcos de puerta. El laminado es un suelo flotante: se mueve con la humedad y la temperatura, y si no tiene por dónde crecer se abomba. La junta luego queda tapada por el rodapié, así que no se ve. En estancias de más de 8 metros de largo hace falta además una junta de dilatación intermedia con su perfil.
Sí, salvo que el laminado ya la traiga incorporada (viene indicado en la caja). Cumple tres funciones: nivela pequeñas irregularidades, aísla del ruido de pisadas —que es la queja número uno con este suelo— y hace de barrera de vapor sobre soleras de hormigón. Cubre los mismos metros cuadrados que el suelo y se coloca con los solapes pegados con cinta.
Sobre baldosa, terrazo o mármol en buen estado, sí: es lo habitual y ahorra el coste y la suciedad de picar. Lo que hay que comprobar es que esté plano —menos de 2-3 mm de desnivel medidos con una regla de 2 m—, seco y sin piezas sueltas. Sobre moqueta o sobre otro laminado, no. Y ten en cuenta que el suelo sube entre 9 y 12 mm, lo que puede obligar a rebajar las puertas.
¿Aún no lo tienes claro?
Para una vivienda normal basta con AC4 de 8 mm. AC5 de 10 mm compensa con niños, perros o paso continuo. En cocinas y baños, vinílico SPC. En la comparativa están los tipos uno al lado del otro, qué hace bien cada marca y los errores que se pagan caros.
Cajas, piezas, cortes, adhesivo y material de junta, con merma real.
Calcular →Metros de rollo, sentido de las tiras, juntas, cinta, cola y arena de sílice.
Calcular →Metros y barras de rodapié descontando puertas y contando esquinas.
Calcular →Sacos de cemento cola según el diente de la llana y el formato de la pieza.
Calcular →Piezas por m², palés, mortero de junta y coste, según el tipo de ladrillo.
Calcular →Respuestas generadas con inteligencia artificial: orientativas y revisables. No introduzcas datos personales que no quieras compartir.