CalculObra Hormigón

Calculadora de hormigón

Dinos qué vas a hormigonar y te decimos los metros cúbicos que salen, cuánto pesa, cuántas cubas o sacos hay que pedir y, si lo amasas en obra, cuánto cemento, arena, grava y agua necesitas.

La pieza que vas a hormigonar

Tipo de pieza
Forma de la losa

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Una solera de garaje o de patio suele ir de 10 a 15 cm; si van a entrar vehículos pesados o el terreno es flojo, se sube a 20 cm y se arma con mallazo.

Cómo lo vas a conseguir

Suministro

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Con el hormigón nunca se quiere ir justo: si falta media amasada, la junta fría ya está hecha. Un 8 % cubre lo que se pierde por irregularidades del fondo y por lo que se queda en la cuba y en las herramientas; sube al 12 % si el terreno está sin compactar o la excavación va abierta.

Precios (cámbialos por los de tu proveedor)

€/m³

Lo que necesitas

Hormigón que hay que pedir

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La lista de la compra

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Volumen neto de la pieza

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Peso del hormigón

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Superficie u obra

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Cemento

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Arena y grava

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Agua de amasado

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Coste estimado de materiales

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Coste por metro cúbico

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Cómo se calcula el hormigón de una obra

El hormigón se mide en volumen, y el volumen no perdona: un centímetro de más de espesor en una solera de 24 m² son casi 250 litros de hormigón extra, un cuarto de metro cúbico que nadie había contado. Por eso el cálculo empieza siempre por la geometría real de la pieza, no por la del plano.

Volumen según la pieza

Una solera o una losa es el caso más simple: largo por ancho por espesor. Una zapata corrida es una zanja, así que se mide la longitud por el eje —dando la vuelta completa al perímetro— por el ancho y por el canto. Las zapatas aisladas y los pilares cuadrados son prismas repetidos: se calcula uno y se multiplica por las unidades. Un pilar redondo o un pozo es un cilindro, y ahí manda el radio al cuadrado: pasar de 30 a 35 cm de diámetro dispara el volumen un 36 %, que es el error más común cuando la perforación sale más ancha de lo previsto.

Por qué siempre se pide de más

En el hormigón el margen no es opcional. El fondo de una zanja nunca es plano, la excavación se abre más de lo dibujado, parte del material se queda pegado en la cuba y en las herramientas, y algo se derrama. Pero la razón de fondo es otra: si te quedas corto a mitad de vertido, no puedes «ir a por más». El hormigón que ya está puesto empieza a fraguar, y la tanda siguiente no une bien con él: queda una junta fría, una línea de debilidad que en una solera se ve y en una zapata compromete. Un 8 % cubre lo normal. Si la excavación va sin encofrar o el terreno está flojo, sube al 12 %.

Cuba, sacos o amasado en obra

Los tres caminos tienen su punto de equilibrio, y casi siempre está más abajo de lo que la gente cree. El hormigón preparado en cuba sale a cuenta a partir de unos 3 m³: llega dosificado, con su resistencia garantizada y sin trabajo de amasado. Muchas plantas sirven desde 1 m³, pero con recargo por carga incompleta, y por debajo de unos 3 m³ el metro cúbico sale caro; además penalizan el tiempo de descarga, así que hay que tener claro cómo va a llegar el material hasta la pieza antes de que llegue el camión.

Los sacos de hormigón seco preparado son la opción cómoda para cantidades pequeñas: un bordillo, un poste, el asiento de un banco. Un saco de 25 kg rinde unos 12,5 litros de hormigón fresco, así que para un metro cúbico hacen falta del orden de 80 sacos. Pasar de 0,3 m³ en sacos es cargar y abrir veinticuatro sacos: a partir de ahí, el saco deja de ser cómodo y empieza a ser castigo.

Amasar en obra con cemento, arena y grava es lo más barato en material y lo más caro en horas. Tiene sentido cuando el acceso impide que entre la cuba, cuando el vertido va a ser lento o cuando la cantidad no llega al mínimo de la planta. A cambio, la resistencia depende de lo cuidadoso que seas con la dosificación y, sobre todo, con el agua: cada litro de agua de más por encima de lo necesario baja la resistencia final de forma notable.

La dosificación, en kilos y no en paladas

La receta tradicional se cuenta en volumen —«uno, dos, cuatro»— pero es imprecisa, porque la arena húmeda ocupa hasta un 30 % más que la seca y la palada de cada uno es distinta. Por eso aquí se trabaja en kilos por metro cúbico, que es como lo hacen las plantas. Un hormigón de uso general ronda los 300 kg de cemento, 700 kg de arena, 1.200 kg de grava y 175 litros de agua por metro cúbico: en total unos 2.375 kg, que es lo que pesa un metro cúbico de hormigón. Subir el cemento sube la resistencia hasta cierto punto; pasarse de agua la baja siempre.

El peso importa más de lo que parece

Un metro cúbico de hormigón pesa alrededor de 2,4 toneladas. Esa cifra decide si una solera se puede verter sobre un forjado existente, si el acceso aguanta el camión, y cuántos viajes de carretilla hay por delante. La herramienta te da el peso total precisamente por eso: antes de pedir, comprueba que lo que has calculado se puede transportar hasta donde va.

Qué calcular después

Los áridos se piden en toneladas y aquí salen en metros cúbicos: el conversor hace ese paso con la densidad de cada material. Y cuando la solera esté hecha, encima va el acabado: la tarima si es una terraza, el solado si es interior.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos sacos de hormigón entran en un metro cúbico?

Con sacos de 25 kg de hormigón seco preparado hacen falta unos 80 sacos por metro cúbico: cada saco rinde aproximadamente 12,5 litros de hormigón fresco, porque al añadir agua el material se compacta y ocupa menos que el árido suelto. Con sacos de 40 kg la cuenta baja a unos 50. Es una referencia media: el rendimiento exacto viene impreso en el propio saco y conviene mirarlo, porque cambia entre fabricantes.

¿Qué espesor tiene que tener una solera?

Para un patio, un cobertizo o una zona de paso de personas, de 10 a 12 cm suele bastar. Para un garaje de coche, 12 a 15 cm con mallazo (y entonces el hormigón es HA-25: con armadura deja de ser «en masa»). Si van a entrar furgonetas o maquinaria, o si el terreno es blando, se va a 18-20 cm con mallazo y a veces con doble malla. Por debajo de 8 cm una solera se fisura casi con seguridad. En todo caso, lo que de verdad decide el espesor es lo que hay debajo: una buena base de zahorra compactada trabaja más que dos centímetros extra de hormigón.

¿Cuánta agua lleva el hormigón?

Alrededor de 175-185 litros por metro cúbico, lo que da una relación agua/cemento próxima a 0,6 en un hormigón de 300 kg de cemento. Es el dato que más se maltrata en obra: se añade agua para que la masa se maneje mejor y cada litro de más rebaja la resistencia final. Si la mezcla no se trabaja bien, la solución correcta no es echar agua, es usar un aditivo fluidificante o vibrar mejor. Descuenta también la humedad de la arena, que puede aportar bastantes litros sin que los veas.

¿Sale más barato hacer el hormigón en obra?

En material sí, casi siempre: comprando cemento, arena y grava por separado el metro cúbico suele salir claramente por debajo del hormigón preparado. En tiempo y en garantía, no. Amasar un metro cúbico en una hormigonera de 160 litros son unas diez amasadas, con su carga, su descarga y su transporte hasta la pieza, y la resistencia que consigues depende de tu pulso con la dosificación. Hasta unos 3 m³ suele compensar; por encima, la cuba gana.

¿Por qué la planta me cobra un mínimo aunque pida menos?

Porque el coste del camión y del viaje es el mismo lleven tres metros cúbicos o siete. La mayoría de plantas aplican un mínimo de servicio y además cobran el tiempo de descarga que pase de un cierto margen, habitualmente entre media hora y cuarenta y cinco minutos. Por eso, antes de pedir, conviene tener resuelto cómo llega el hormigón desde el camión hasta la pieza: con canaleta, con carretillas o con bomba. Si hay que alquilar bomba, ese coste pesa más que la diferencia de precio del hormigón.

¿El cálculo incluye el mallazo y la armadura?

No. Esta herramienta calcula el volumen de hormigón y los materiales para fabricarlo. El acero —mallazo, redondos, estribos— se calcula aparte y lo define el proyecto, porque depende de las cargas, no del volumen. Como referencia orientativa, una solera de vivienda lleva un mallazo del tipo 15×15 cm de diámetro 6 mm, pero cualquier elemento que trabaje a flexión necesita el cálculo de un técnico.

¿Aún no lo tienes claro?

Qué hormigón y cemento elegir

Menos de 1 m³, sacos. Entre 1 y 3 m³, hormigonera. Más de 3 m³, camión: sale más barato, más rápido y con resistencia garantizada. En la comparativa están los tipos uno al lado del otro, qué hace bien cada marca y los errores que se pagan caros.

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